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Divulgación Científica
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Analgesia peridural para el trabajo de parto. Una técnica
analgésica segura.
En el marco histórico de la anestesiología, se puede
considerar al doctor John Bonica como el pionero en el estudio científico
del dolor, incluyendo el producido en el trabajo de parto.
Comenzó demostrando que, independientemente de las razas,
religiones, organización social, etc., las ochenta comunidades
estudiadas en los cinco continentes, presentaban estadísticas
similares:
35% de las parturientas presentaban dolor severo
35% de las parturientas presentaban dolor muy intenso
Es decir que un alto porcentaje de las parturientas presentaba
dolor de intensidad tal, que requería ser aliviado.
Pero no se quedó sólo en esta investigación
descriptiva, importante para desterrar tantos prejuicios sobre el
dolor del trabajo de parto. Estudió científicamente
la relación entre: a) las modificaciones que el embarazo
y el trabajo de parto producen en la fisiología materna;
b) las modificaciones que provoca el dolor a esta nueva fisiología
materna y c) las modificaciones que provoca el alivio del dolor
de parto.
Bonica y los anestesiólogos que siguieron su camino consiguieron
demostrar, aplicando el método científico, que el
alivio del dolor no altera el trabajo de parto y mejora las condiciones
fisiológicas de la madre y del feto, a tal punto que constituye
una indicación precisa en parturientas con hipertensión
arterial, diabetes y enfermedades cardiovasculares en quienes los
esfuerzos y las modificaciones del sistema nervioso simpático
(stress) pueden llevar a una descompensación si no tiene
alivio del dolor.
En principio podríamos decir que cualquier método
analgésico es útil siempre que no afecte el curso
del trabajo de parto ni el binomio madre-feto.
Es oportuno señalar, además, que frecuentemente se
confunden técnicas psicoprofilácticas, que mejoran
las condiciones del parto, con la analgesia para el dolor del trabajo
de parto. Son dos métodos distintos que pueden beneficiarse
mutuamente.
No se trata de una anestesia peridural para una cirugía.
Se trata de analgesia que se obtiene diluyendo adecuadamente anestésicos
locales a variadas concentraciones según la etapa del trabajo
de parto y la intensidad del dolor. Ese anestésico local
debe ser elegido entre los que tienen poca repercusión sobre
el tono muscular de modo que las estructuras musculares que forman
el canal del parto, favorezcan la rotación del feto, necesaria
para acomodar los diámetros de su cabeza y hombro.
Se debe colocar un catéter que permite reinyectar anestésico
local cada vez que cese el efecto de la dosis anterior o se estimulen
otras estructuras anatómicas según va evolucionado
el parto.
No debe permitirse que se produzca hipotensión arterial
materna. Es la única situación que puede afectar al
feto. Para ello existen numerosos métodos, que debe aplicar
el anestesiólogo en forma preventiva o de tratamiento.
Las drogas anestésicas utilizadas no tienen posibilidad
de afectar al niño y a la madre por las bajas concentraciones
utilizadas
La técnica exige rigurosa asepsia (esterilidad) y monitoreo
de parámetros cardiovasculares de la madre y del feto. Y,
a pesar de lo complejo que puede parecer la técnica analgésica
peridural, es el procedimiento analgésico más efectivo
y seguro para el alivio del dolor de parto.
La consulta preanestésica
Es muy importante que el anestesiólogo conozca previamente
al paciente. La forma ideal es a través de un consultorio
anestesiológico y contando con un tiempo apropiado antes
de la cirugía (existen en Rosario y en muchos centros médicos
del país consultorios de anestesiología destinados
a este tipo de actividad).
De acuerdo a las diferencias de organización de las diversas
instituciones, a veces esto no es posible, por lo que el paciente
es entrevistado en su habitación o en el prequirófano,
o aún dentro del quirófano si la emergencia de la
situación así lo determina. Lo fundamental es que
el anestesiólogo conozca a su paciente previamente y que
éste conozca al mismo o a algún integrante del Servicio
de Anestesia para evacuar todas sus dudas y así poder agregar
una buena dosis de tranquilidad ante la situación poco grata
de ser sometido a una intervención quirúrgica.
Conclusión final
Un paciente bien informado y que confía en los médicos
que lo atienden y la institución donde trabajan, es uno de
los principales factores de éxito de la cirugía y
la anestesia.
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